El nombre

 

nombres

El nombre es una palabra que narra, que nos narra y nos individualiza. Somos nuestro nombre y los demás nos conocen por él.

Es importante desde siempre y para todos; es una constante en todos los tiempos y en todas las civilizaciones. El nombre -verbo- antes que como signo de identificación, actúa como potencia mágica. No solo es lo que se dice sino lo que posibilita ese decir. Verbum, logos, además de palabra es concepto, idea.
Casi todas las formas de magia antigua necesitaban del conocimiento de los nombres secretos de los dioses. Muchas deidades tenían dos grupos de nombres: los públicos y los secretos que solo conocían unos pocos privilegiados. El nombre, ya fuera pronunciado en voz alta o escrito, poseía un poder inmenso, pues saber el nombre verdadero de un dios permitía convocar todos los poderes que dicho dios representaba.

En la mitología egipcia, Isis creó una serpiente para descubrir el nombre secreto de Ra y, de este modo , apropiarse de sus poderes.

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Isis

Ptha, en la cosmogonía menfita, crea el mundo a través de SIA, la inteligencia del pensamiento que reside en el corazón, y una vez lo ha imaginado, le otorga la existencia pronunciando su nombre mediante HU,  la personificación de la palabra.

En Génesis (1,3) los nombres que pronuncia dios tienen el poder de crear realidades:

Dijo Dios: -Haya luz-; y hubo luz

Y varios pasajes bíblicos aseguran que “El Nombre Sagrado será revelado en los últimos días” (Is. 62,2; Ap. 2,17).

En Deuteronomio (12,5;12,21;16,11) se repite que Jerusalén es “el lugar que el Señor ha elegido para poner en él su Nombre“. El Padrenuestro reza “Santificado sea tu Nombre“.

Tepeu y Gucumatz, en la cosmogonía de Popol Vuh, crean pronunciando nombres:

Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
-¡Tierra!- dijeron, y al instante fue hecha.

También el dios inca Viracocha crea con la palabra. La Oración al Hacedor dice:

Dios que gobierna y preserva, que crea con sólo decir: -Sea hombre, sea mujer.

En los Anales de Kachiqueles, se relata una teogonía maya. Los dioses, una vez creados

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Sucedió que se hablaron los unos a los otros […] y sucedió que despertó la tierra, se explicaron el cielo y la tierra, y los árboles y la piedra. Nació todo por causa del Señor Dios el Verbo.

Según la teología islámica, los nombres de Dios son cuatro mil:

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Mil nombres son conocidos solamente por los ángeles. Otros mil solamente los conocen los profetas. Hay trescientos en la Torá, trescientos en los Salmos, trescientos en el Evangelio, y noventa y nueve en el Sagrado Corán. Un nombre es guardado en secreto por el Señor Todopoderoso. Es llamado el Nombre Supremo significando que ese nombre es únicamente para Él, y permanece escondido con su Esencia.

Entre los judíos no se pronuncia el nombre de Yahvé. Los creyentes, para referirse a Él, dicen Adonai (Señor Mío), o simplemente Él. Nombrarlo sería convertirlo en un objeto y, para ellos, dios no es un ser, sino un acto, una presencia creadora, fuente de toda existencia.

El Sefer Yeshirah (Libro de la Creación) da una interpretación mística de las letras del alfabeto hebreo. Estas letras no solo son consideradas como portadoras de los poderes creadores del mundo, sino también como fuerzas reveladoras del Creador del Mundo.

Roma era el nombre público de la ciudad cuya denominación sacerdotal era Flor o Florens y tenía un tercer nombre, que era secreto. Se tiene la certidumbre de que ese nombre existía porque Plinio, en su Historia Natural , narra la ejecución de un magistrado que intentó revelarlo.

El nombre de Baiame, divinidad suprema de las tribus del sudeste de Australia, solo es conocido por los iniciados puesto que, en el ritual de iniciación, junto al verdadero nombre de la divinidad, se revela su verdadera naturaleza. Para las mujeres y los niños es papang (padre) o biambam (señor).

En las tradiciones esotéricas, conocer un nombre mágico es de por sí ya un poder que se tiene sobre la criatura mágica. Conocer su nombre la ata al invocador y en cierta forma la somete.

Nomen est omen, el nombre es el destino.

Las palabras no son solo palabras, las palabras significan. Nuestro nombre significa.

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Conocí esta entrada reblogueada por otro blog que sigo. ¡Qué hermosura! What’s in a name…?
    Un saludo desde Montevideo (otra ciudad con “rambla”, aunque diferente).

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    1. ¡Un saludo! Encantada de hablar con alguien de allende los mares. El nombre de tu ciudad también tiene una bonita historia, ¿verdad?

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      1. En un mapa, la inscripción “Monte Sexto Dirección Este Oeste” es una de las versiones que existen. Otra: un marino que hablaba galaicoportugués gritó “Monte Vide Eu” desde la cofa. 😉

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        1. Yo solo conocía la segunda versión y me encanta 🙂

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  2. Me gustó mucho esta idea de investigar acerca del nombre propio. Lo comparto. Saludos!

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    1. 🙂 Gracias por tus palabras y gracias por compartir.

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  3. Reblogueó esto en Acuarela de palabrasy comentado:
    Desde Narramundos, una interesante recorrida histórica y texto abierto para continuar investigando…

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